jueves, 10 de abril de 2014

El encuentro (Capítulo 1)

Todo empezó aquella tarde de abril. Las aceras estaban mojadas. Se dirigía a paso lento hacia la cafetería en la que ayudaba a su madre a trabajar. En su cabeza resonaba la canción Demons que tanto le gustaba, la escuchaba a través de sus pequeños auriculares color turquesa. Se paró en frente de la cafetería, donde estaba el gran cartel con el nombre Montenegro en grandes letras negras. Al entrar pudo sentir el calor de la estancia y el suave olor a café y chocolate caliente. Se acercó hasta la barra donde estaba su madre a la que le dio un gran abrazo seguido de un beso en la mejilla.
-Hoy la cafetería está más llena de lo normal eh-le comentó. Normalmente no tenían a tanta gente un sábado por la tarde.
Su madre le sonrió:
-Al parecer esta cafetería podría hacerse famosa, quién sabe...
Las dos sabían que eso no podría cumplirse porque había millones de cafeterías en aquella ciudad más famosa que esa. Se puso el delantal y empezó a ponerse a trabajar. Encendió el aparato de la música que empezó a sonar por toda la estancia. Ella iba recogiendo todas las mesas vacías de las personas que abandonaban la cafetería. La campanita del sitio sonó y ella pudo observar a un chico alto y moreno entrar. Se sentó en una de las mesas de la parte de arriba y la chica subió tras él.
-¿Qué quiere tomar?-le preguntó.
Él dirigió su mirada hacia ella que pudo observar sus grandes ojos verdes que la evadieron de la realidad durante unos segundos.
-Mmmm, me gustaría un caramel machiatto por favor-ella asintió y se dirigió a prepararle el pedido. Aquel chico de ojos verdes no dejaba de inquietarla mientras le preparaba el delicioso caramel machiatto, tenía algo extraño...
Mientras la chica se dirigía para darle la bebida tropezó sin querer justo antes de llegar hasta la mesa y tiró todo por la mesa y encima del chico.
-Lo... lo siento mucho-muerta de vergüenza empezó a limpiar, él se levantó y la ayudó.
En ese momento se fijó en ella, su pelo era de un color trigueño, medio moreno y medio rubio, tenía pequeños tirabuzones en las puntas, sus ojos color almendra brillaban como dos pequeñas estrellas.
-No hace falta...-dijo la chica con una voz dulce.
-No, tranquila, déjame ayudarte.
La chica no se resistió más y le dejó ayudarla.
-¿Cómo te llamas?-la pregunta la sorprendió.
-Rose, y... ¿tú?
-James, encantado-dijo con una gran sonrisa.
Cuando acabó de limpiar volvió a prepararle otro caramel machiatto.

Al día siguiente se dirigió a su parque favorito en el que siempre leía. Allí iba mucha gente con toallas que se tumbaba en el césped. Ella se acostó en la toalla recién colocada y retomó su libro en donde lo había dejado. Pronto escuchó que alguien gritaba su nombre con una voz que reconoció, se levantó y se dio cuenta de que era James, que la saludaba desde el otro lado del parque mientras se acercaba hacia ella.
-Que casualidad, ¿no crees?-preguntó en chico con la misma sonrisa del día anterior.
Rose se encogió de hombros, nunca sabía qué decir en estos casos, normalmente solía ser tímida y se quedaba callada.
-¿Te apetece dar una vuelta?
Rose se quedó asombrada ante la propuesta de James, le parecía raro, nadie nunca la había invitado a algo así.
-Vale-respondió con un tono algo tímido.


2 comentarios:

  1. tu blog es muy lindo. Yo también tengo un blog y me gustaria entraras y me siguieras, por favor !!!! el blog es http://princesamodernasg.blogspot.com.es/

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    1. Muchísimas graciaaaas ^^
      Por supuesto que me paso :)
      Besoooos!

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¡Bonjour! Antes de nada muchísimas gracias por haberte pasado por mi blog, espero que te haya gustado. También espero que comentes ya que estaré encantada de resporderte.
Un besazo enorme♥

-'Ser o no ser, he ahí la cuestión'