lunes, 17 de marzo de 2014

Si él podía sonreír ella también

Otro día más. Caminaba por las calles mojadas de Groningen. Después de semanas por fin había parado de nevar. Elevó la vista al cielo divisando las nubes grises que lo cubrían. Llevaba puesto su gorro de lana favorito que se había comprado ese invierno que pasó en París hace ya tres años.
Mientras caminaba se paró en frente de uno de los canales de la calle. Ese día sólo había un barco que desembarcó. Recordó cuando su familia tenía también uno y salían todos los domingos a navegar. Recordaba el aire golpeando su cara, el agua fría del canal... Ya nada había vuelto a ser igual desde aquel accidente que marcó sus vidas por completo, aquel accidente que se llevó consigo la vida de su padre.
Se alejó de los canales a paso lento. Volvía a caminar por la calle mojada.
Por fin llegó hasta donde ella quería: un pequeño prado alejado de la ciudad y ajeno a los ruidos. De la mochila que llevaba colgada sacó un lienzo en blanco y sus utensilios de pintura, esperando a encontrar la inspiración. A lo lejos divisó a una niña, no era muy pequeña pero tampoco muy mayor. Llevaba un lazo en el pelo y ropa de invierno. Estaba en un barco, en el pequeño canal que había por allí cerca, junto a su padre. Aquella niña le trajo tantos recuerdos que no dudó en empezar a dibujarla.
Marcó con mucho detalle sus rasgos, el barco y el ambiente. La niña se percató de su presencia y se quedó mirándola. Le sonrió y le dijo 'Hola' haciendo el gesto con la mano. Ella le respondió. El barco volvió a ponerse en marcha y despareció por el canal. Pronto las frías aguas empezaron a llenarse de patos que ella también añadió a su pintura.

Después de pasar el día respiró profundamente, detectando los dulces aromas que la embargaban. De repente, al mirar a su izquierda, pudo observar a un chico, más o menos de su misma edad, dándole el pan a los patos. No era muy alto, tenía el semblante oscuro y parecía triste. Él también se dio cuenta de que ella estaba allí. Los dos se miraron mutuamente, fue como si hubieran pasado horas así, sin apartar la mirada. Pronto el chico volvió a mirar al frente. Ella le notó algo extraño, algo diferente. Notaba angustia y decidió ir hasta él. Cuando ya estaba cerca le dijo:
-Hola- el chico continuó mirando al frente, parecía que no se percataba de su presencia.-Me llamo Nanne.
El chico por fin la miró a los ojos.
-Nunca te había visto por aquí, ¿cómo te llamas?
-Andries-le respondió él en un tono casi imperceptible.
Nanne descubrió un pequeño montoncito de hojas pintadas apoyadas en el suelo. Se agachó para mirarlas. Eran unos dibujos, seguramente de él. A ella le parecieron preciosos, en ellas podía observar el prado, el canal y el cielo de aquel lugar.
-Son geniales-le dijo con una sonrisa.-¿Sabes? Yo también pinto, ¿quieres ver mis cuadros?
El asintió de manera que Nanne lo arrastró hacia el sitio en el que estaba antes. Le enseñó todos los lienzos que había pintado.
-Me encantan-dijo Andries tocando el lienzo como si nunca antes hubiera visto uno.-¿Qué es esto?
Ella lo miró extrañada:
-Un lienzo, ¿nunca pintaste en uno de estos?-él negó con la cabeza.-¿Qué te parece si quedamos mañana y dibujas en un lienzo?
A Andries se le iluminó la cara así que quedaron para el día siguiente.

Nanne llegó entusiasmada al prado con todos los materiales necesarios. Empezó a divisar a Andries salir de la pequeña casa cerca del canal.
-Hola-dijo ella alegrándose de volver a verlo.
Le tendió el lienzo y le prestó sus pinturas. Él empezaba a dibujar y mientras ella lo observaba. Cada pincelada que trazaba era como un suave soplido de viento que queda gravado en el ambiente.

Después de ese día decidieron quedar todos los demás. Hacían diferentes cosas: a veces pintaban, otras caminaban, algunas Nanne llevaba música para escuchar... Él seguía sin hablar mucho, pero a ella no le importaba, le gustaba hablar y le contaba cada cosa que le pasaba.
Un día estaban sentados frente al canal cuando Andries habló:
-¿Y si nos bañamos?
Ella lo miró con cara de asombro, no hacía tanto frío pero... ¿bañarse? Aún así lo vio tan ilusionado que asintió y se levantó. Él la imitó y sin pensárselo dos veces corrió hasta que se lanzó al canal. A Nanne se le escapó una pequeña risa e hizo lo mismo. Notó las frías aguas del canal que hacía tiempo que no las percibía. Estuvieron allí un rato hasta que decidieron salir. Andries se dirigió a su casa y con un gesto le indicó a Nanne que lo siguiera.
La casa era pequeña, pero la más acogedora que había visto nunca. Vio un piano.
-¿Tocas?-le preguntó.
El asintió y se sentó en la banqueta. Empezó a tocar y poco a poco la música sonaba cada vez más. Sus manos recorrían todo el piano como si resbalaran. Cerró los ojos, cada vez era más fuerte, tanto que ella misma se vio envuelta en aquella melodía.
Al anochecer se acercó a la puerta de la casa para irse. Cuando él se acercó para mirarla notó que estaba más cansado de lo normal, cansado pero feliz. Se miraron a los ojos, como lo habían hecho la primera vez y, de repente, él la besó. Cuando se apartó se le vio rojo, sonrió una vez más y cerró la puerta delante de ella. Nanne se quedó con asombro y con una enorme sonrisa en la cara. Le quería, se había enamorado. Al volver y meter sus manos en los bolsillos debido al frío descubrió una nota en la que ponía: Te quiero. 

Al día siguiente volvió al prado deseándole verle otra vez. Después de esperar durante tiempo decidió ir a su casa. Llamó a la puerta y le abrió una mujer, supuso que sería la madre de Andries.
-Supongo que tu debes de ser Nanne-asentí y ella esbozó una sonrisa.-Andries nos ha hablado mucho de ti, pero por desgracia...-una lágrima le cayó por el rostro.
-¿Pasa algo?
-Siento decirte esto, pero ayer por la noche murió, estaba ya muy débil.
Nanne se quedó perpleja ¿que había muerto?
-¿Esta.. estaba enfermo?
-Sí, padecía cáncer desde hace 7 años. En todo este tiempo fuiste la única persona que le habló, más feliz no podía estar, muchas gracias.
Su cara empezó a llenarse de lágrimas. Nunca supo cómo estaba en realidad: esas pocas palabras, esa mirada perdida, todo el cansancio... ahora lo entendía. Él estaba mal y ella había conseguido hacerlo feliz.
-Su hijo era una gran persona, con un talento enorme.
-Gracias, aunque pocas veces he podido ver su arte-empezó a girarse para volver a su casa cuando ella la paró y le dio un sobre. Luego cerró la puerta.
Nanne fue hasta el sitio en el que siempre se sentaban, junto al árbol. Abrió el sobre y encontró unos dibujos. En ellos había pintada una chica, pronto descubrió que esa chica era ella, le dio la vuelta a uno en el que ponía:
Tú, esa chica rubia que siempre estás ahí, dibujando. Tú, que siempre sacas alguna sonrisa. Eres tú la que siempre viene por aquí y empieza a dibujar. Eres tú esa chica a la que algún día quiero conocer, porque ya sin hacerlo, te quiero.
Todo el tiempo él la quería. Siempre la veía y se había enamorado con sólo mirarla. Ella nunca supo que tenía una enfermedad, sería debido a aquella sonrisa que le dedicaba cada día o a aquella risa. Podía ser también por cómo dibujaba, sin perder el brillo en sus ojos. De él había aprendido a vivir de una nueva manera, porque si él podía sonreír ella también, y pretendía hacerlo el resto de su vida, por él, por ella, por los dos.

6 comentarios:

  1. ¿Me permites decirte que he llorado? Dios, en serio me he emocionado. Cada vez escribes de una manera que llega más al corazón, no sé si me explico, pero es precioso. Aunque ya antes escribías genial (y sin exagerar, eeh) este relato ha sido el que más me ha llegado, es hermoso y triste. Te felicito, una historia genial.

    Love always,
    -Merce.

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    1. Muchísimas graciaaaas ♥
      Este es uno de los comentarios que me animan a seguir haciendo más. Me alegro muchísimo de que te haya gustado. Muchas gracias otra vez.
      Besos ♥

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  2. Dios!!!! Yo también he llorado. Es genial!!!!!!! Sigue escribiendo estos relatos tan buenos. ¡Nos leemos!

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    1. Me alegro de que te haya gustado tanto ^^
      Besooos!

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  3. Me encanta est texto y como lo redactas eres genial y decidi entrar mas veces en tu blog sin q tu tengas q insistir

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    1. Me alegro, muchas gracias jo!
      Haber haber jajaja
      Besos!

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¡Bonjour! Antes de nada muchísimas gracias por haberte pasado por mi blog, espero que te haya gustado. También espero que comentes ya que estaré encantada de resporderte.
Un besazo enorme♥

-'Ser o no ser, he ahí la cuestión'