domingo, 23 de marzo de 2014

Mi historia-Capítulo 7

Luz.
Eso era lo que se colaba por aquella gran ventana del hospital. Bostecé. A mi lado estaba Emma, aún dormida. Ayer había sido un día... en fin. Miré alrededor de la sala acostumbrándome a la luz, no había mucha gente. Me levanté acercándome a la ventana, dirigí mi vista hasta el exterior, ese día había salido el sol. Esbozó una pequeña sonrisa. Un pequeño soplo de viento movió la hierba del campo cercano al hospital.
-Buenos días-me dijo Emma desde la silla.
Me giré y me senté a su lado.
-Buenas días-le contesté.
-¿Qué crees que les habrá pasado?-me preguntó Emma refiriéndose a Annie y Eli.
-No lo sé.

Después de un tiempo la puerta de la sala se abrió y vi entrar a Nathan y a Lian. En cuanto Nathan me vio se acercó corriendo hasta mí, nos abrazamos y me besó. Emma, con cara de sorpresa, ya sabía que éramos novios.
-¿Cómo sabías que estaba aquí?-le pregunté aún abrazándole.
-Porque fui a tu casa a hacerte una visita y tu madre me dijo todo lo que había pasado. Lian estaba por allí de paso y también se enteró.
-Esto es una tragedia-dijo Lian.
-Bueno, en cierto modo no sabemos lo que les pasó y lo grave que es exactamente-añadió Emma.-Pero desde ayer no nos han dicho nada. Llevan todo el día ahí metidos, en la sala de emergencias.
Los cuatro nos abrazamos nuestras amigas estaban metidas en una sala para la gente que más grave estaba y no sabíamos nada. Me llamaron al móvil y eso fue lo que cortó el abrazo.
-¿Si?-contesté.
-Amy, soy Susan. Penny y yo nos hemos enterado de lo que ha pasado. Ahora mismo estamos en Londres y no pudimos ir. ¿Qué os han dicho?
-Aún nada, ningún médico ha salido de la sala...-de pronto la línea se cortó. Guardé de nuevo el móvil.

Después de estar esperando otra vez más un médico entró en la sala en la que estábamos.
-¿Las personas que están aquí por Annie y Eli?
Los cuatro nos levantamos y fuimos hasta la sala del médico. Allí vimos a Eli, Emma se acercó hasta ella y la abrazó, estaba sentada en la camilla.
-Estaba muy preocupada por ti-le susurró.-Me alegro tanto de que ya estés bien...
-Bueno,-le respondió Eli-bien del todo... Tengo que utilizar silla de ruedas.
-¿Qué?-Emma se quedó desconcentrada
-Resulta que el accidente me ha echo daño en las piernas...
-Lo... lo siento mucho Eli-Emma volvió a abrazarla.-Sabes que para todo me tienes aquí.
-Lo sé.
Las dos empezaron a llorar juntas. Me acerqué y abracé a Eli.
-Me alegro de que estés bien, nos tenías muy preocupadas-esbozó una sonrisa.-Por cierto... ¿y Annie?
-Está en medio de... una operación- respondió Eli.-Está más grave que yo.
Una lágrima calló por mi mejilla.

El coche frenó en frente de mi casa, seguía el sol pero eso no me cambiaba el ánimo. Eli y Emma se quedaron en el hospital para hablar de sus cosas.
-Este fin de semana estoy en esta casa, ¿quieres estar un rato y te preparo un chocolate?-me dijo Nathan. Asentí, eso era lo que más quería en esos momentos, a él y a un buen chocolate.
Estuvimos un rato, hablando, escuchando algo de música y viendo una película, me sentía bien con él, a gusto.
-Es incréible como, a pesar de quedarse en silla de ruedas, Eli sea capaz de...
-¿De ser tan optimista?-preguntó Nathan.
-Exacto, y me alegro por ella, Eli siempre ha sido alegre ante la vida, todo lo afronta... cosa de la que Annie no será capaz...
-¿Cómo lo sabes?
-Porque la conozco. Sé que este accidente la marcará y puede hasta coger una depresión enorme, si es que vive... Al final mi vida se llenará de personas queridas que se van.
-Amy no digas tonterías anda-me abrazó.-Todo se solucionará. ¿Sabes? Me acabo de acordar que tú bailabas, bailes clásicos.
-Sí, lo hacía.
-¿Por qué no vuelves a hacerlo? Creo que no te vendría mal.
-Ya veré-miré a su mesa y vi un montón de libros en su escritorio.-Ahora te dejo que veo que tienes trabajo.
-¿Segura de que estarás bien?-asentí.
Nos dimos un beso y me fui.

Decidí ir a dar una vuelta. Fui hasta el centro, observando el cielo azul de aquel día. Me paré en frente de mi antigüa academia de baile, estaba abierta. Recordé lo que me había dicho Nathan, tenía razón, no me vendría nada mal volver a bailar, así que entré, decidida a apuntarme de nuevo.

Ya se estaba haciendo tarde y caminaba por el camino al lado de la playa. A lo lejos distinguió a Emma y a Eli, en silla de ruedas claro. Las dos reían, ojalá fuera yo como Eli, capaz de enfrentarme a cualquier cosa. No me acerqué, supuse que querían tiempo juntas. Volví ami casa.

Mis padres estaban en la cocina y cuando me vieron no me riñeron por no haberles contestado al teléfono o por no aparecer, sólo me sonrieron y me abrazaron. Me dirigí a mi cuarto, me tiré en la cama y al instante me quedé dormida.


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