domingo, 19 de enero de 2014

Mi historia-Capítulo 4

Otro día más, ya era domingo. Me desperté más temprano que otros días. Mientras desayunaba me acordaba del día anterior, recordaba cada instante como si hubiera pasado hace unos segundos. Decidí llamar a Nathan para ver si querría quedar hoy.

 -¿Si?- me dijo desde el otro lado del teléfono.

-¡Hola Nathan! Soy Amy. Me preguntaba si querrías quedar hoy también.

-Ah, hola Amy. Lo siento... no puedo tengo que prepararlo todo para mañana poder ir al instituto, ya sabes bachiller es difícil.

-Ya comprendo...

-No te pongas triste anda. Ya nos veremos.

-Ya pero ¿cuando? No vamos al mismo instituo... Y la casa en la que estás por la semana no está cerca de aquí...

-Tranqui que ya buscaré la solución para verte. Ahora te tengo que dejar que me llama mi madre. Un besazo.

-Chao...
-Te quiero mi princesa.

Ahí fue cuando colgó, aunque sé que no nos podremos ver, hablar con él me dejó con una sonrisa en la cara.
Decidí estar todo el día leyendo y viendo mis películas favoritas, ya no estaba triste, desde ayer comprendí que la tristeza no sirve para nada, que lo importante no es olvidar, si no saber que las cosas pueden mejorar, que no todo es malo. Por la noche sobre las diez llegaron mis padres, a buenas horas...

-Hola cariño- me dice mi madre. Y aunque tiene una sonrisa, se le nota que no es feliz.-¿Que tal todo? Sé que no deberíamos dejarte una nota así sin avisarte, sin más, pero comprende que yo y tu padre necesitabamos tiempo...

-Mamá-pensaba decirle todo lo que pensaba.-Puedo comprender que estéis mal, que os sintáis perdidos y sin alegría, que estéis tristes, que echáis de menos a Kate, pero no tenéis por qué dejarme sola, ¿acaso pensáis que yo no estoy mal? ¿Que no la echo de menos? Yo también estoy mal, pero no por eso me voy de casa, no por eso voy a dejar de... vivir. Estos dos días me he dado cuenta de que no vale la pena estar tristes, de que es duro pero que lo podemos superar, no podemos estar ignorándonos toda la vida. Mamá, no sé tú, pero yo quiero vivir, disfrutar, aún puedo, y sé que vosotros también. Créeme, empieza de nuevo, otra vez. No te estoy diciendo que olvides todo y que hagas como si nada hubiese pasado porque eso es imposible, lo único que te digo es que seamos felices de nuevo, los tres.

En ese momento me sentía mejor, le había expresado mis pensamientos a una persona, lo había dicho todo. Mi madre se acercó a mí, me dio un abrazo y me dijo:

-Tienes razón, esta noche hablaré con tu padre. Perdón por dejarte así, sin más.

-No pasa nada mamá, tú solo prométeme que vamos a volver a ser felices.

-Te lo prometo.

Después subí a mi habitación y me dormí enseguida.
A la mañana siguiente me dirigí hasta mi instituto, allí vi a Annie y le di un fuerte abrazo.

-Bueno Amy, ¿preparada para otro año más?

-Uff, eso espero.

Al salir invité a Annie a mi casa, allí nos lo pasamos bien, como antes, como si nada hubiera sucedido.

-Ay Amy-me dijo- cuanto echaba de menos estos momentos.

-Ya yo también los echaba de menos, y a ti también.

Annie me dio uno de sus super abrazos.

-Creo que me voy ya que si no mi madre...

-Espera, antes de que te vayas quería decirte una cosa... Estoy saliendo con un chico.

-¿QUÉ? ¿¿CÓMO ES QUE NO ME LO DIJISTE ANTES??

-No sé... es Nathan, el vecino, estuvimos dos días juntos y.. bueno sucedió.

-Ay Amy, no sabes lo contenta que estoy.

-Y yo, pero por favor, no quiero que nadie lo sepa.

-Está bien, a nadie. Me voy que es tarde-me dio un beso.-Sabes que cualquier cosa que necesites aquí estaré.

-Lo sé- dije con una sonrisa, y me despedí de ella.

Por la noche me acabé el libro de los juegos del hambre, uno de mis libros favoritos desde ahora. Pensé en Annie, una amiga así es otra razón que te da fuerzas para levantarte cada día.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Bonjour! Antes de nada muchísimas gracias por haberte pasado por mi blog, espero que te haya gustado. También espero que comentes ya que estaré encantada de resporderte.
Un besazo enorme♥

-'Ser o no ser, he ahí la cuestión'