miércoles, 8 de enero de 2014

Mi historia-Capítulo 3

Ya era sábado, el sol entraba por la ventana, acerqué la mano a ese pequeño rayo de sol, y entonces me di cuenta: ¿sol?, hacía un montón de tiempo que no hacía sol en Cambrigde. Me lenvanté y fui a la cocina, pero antes al salón a poner música. Al entrar en la cocina no me lo podía creer, la mesa estaba llena de churros, chocolate caliente, galletas, zumo… Aún estaba flipando cuando escuché una voz familiar detrás de mí.
-¿Te gusta esta sorpresa? Sé que es tu desayuno favorito.
Me di la vuelta y vi a Nathan, le di un abrazo así como de buenos días, y me di cuenta:
-¿Cómo has entrado?
-La ventana trasera estaba medio abierta- dijo con voz pillina.
Nos sentamos los dos a desayunar, estaba todo buenísimo.
-¿Qué te parece dar una vuelta este soleado sábado?- me preguntó Nathan.
De repente me acordé, sábado.
-Nathan… lo siento pero me acabo de acordar de que tengo que ir a recoger a Lola al veterinario- Lola era la mejor perra del mundo.
-Bueno, hay una solución. Claro está, solo puede llevarse a cabo si me dejas acompañarte al veterinario- me dijo con una sonrisa.- Además te puedo llevar en mi coche y luego nos vamos a un sitio que quiero que veas.
Yo asentí, me iba a llevar en su coche, él tenía 17 años, y había planeado un sitio para llevarme.
Salimos hacia el veterinario, Lola ya estaba bien, mejor que bien. La cogí en el colo y fuimos para el coche.
Después de un rato se paró delante de una tienda, a las afueras del pueblo.
-Es aquí- me dijo.-  Una tienda de antigüedades, de pequeña te encantaban y esta nunca la viste.
Me quedé medio alucinada, después de algún tiempo aún se acordaba de mi comida favorita, de mi merienda favorita, de mi desayuno favorito… y ahora se acuerda de que me gustan las antigüedades. Entramos y observé que era enorme, me encantaba. Después de un rato salí y esperé a Nathan que estaba en la caja comprando algo. Nos subimos al coche y fuimos a un lago, allí nos sentamos y Lola empezó a correr eufórica por no haber salido del veterinario haces dos semanas. Sobre las tres me di cuenta de que Nathan había traído bocadillos y zumo, ¿es que siempre está tan preparado?
-¿Te gusta el sitio?- me preguntó después de comer.
-Sí, es precioso. Gracias por traerme.
-Sabía que te gustaría- me dijo con una enorme sonrisa.
Después nos levantamos y, como no, Nathan sacó un frisbi de la bolsa. Se lo lanzábamos a Lola, fue un momento muy divertido. Al cabo de un rato empezó a llover y volvimos al coche. Nathan se dio cuenta de que estaba pensativa, así había muerto mi hermana una lluviosa tarde de agosto en el coche.
-Amy…- me dijo Nathan con voz triste.- No puedes estar así siempre. No puedes tener miedo a que te pase lo mismo…
-Es que no puedo- respondo con voz quebrada.
-Pues a partir de ahora vas a poder. Te vas a desahogar.
De repente paró el coche salió y abrió mi puerta diciéndome:
-Sal.
Yo salí confundida. Llovían ríos y me empapé super rápido. Nathan se acercó a mí y me dijo:
-La lluvia es un remedio infalible. Te voy a decir algo y lo vas a hacer: vas a correr por el bosque, vas a llorar como nunca, vas a gritar lo que siempre as callado, vas a soltarlo todo, correr como nunca… hazme caso.
Y sin más dilación empecé a correr como nunca, grité y grité, lloré y lloré. Me tumbé en el suelo, me acurruqué, me tiré a otro lago, me bañé, no sentía frío, solo desesperación que se iba poco a poco y vi a Nathan que se tiró conmigo al lago.
-¿Ya se te pasó?- me preguntó con su sonrisa.
Asentí, y ya que lo eché todo iba a echar todo y más. Lo agarré al cuello y le di un beso, lo quería, el también me abrazó y sonrió.
Volvimos al coche y me dio una manta. Llegamos a mi casa y me duché mientras el encendía el fuego de la chimenea. Hablamos un rato y luego lo acompañé hasta la puerta, me dio un beso en la mejilla y se fue hasta la casa de enfrente. Subí a mi cuarto y en la cama vi un paquetito que ponía:
<Para Amy, mi novia, la mejor chica del mundo>.
Sonreí, lo abrí y vi que era un pequeño colgante en forma de taza de chocolate caliente, como era un colgante de estos que se abrían, lo abrí y descubrí otra nota más:
<Sé que te encanta el chocolate caliente>.

Sonreí aún más, sí me encantaba. Me di cuenta de que esto es lo que había comprado en la tienda de antigüedades. Lola entró en la habitación y la abracé muy muy fuerte, al fin, después de este día, me sentía feliz de nuevo.



6 comentarios:

  1. ¿Se puede saber porqué no me deja seguirte me da como error? :(:(
    Aun así espero no dejar de pasarme, porque tienes un blog preciso y un bonito talento para la escritura. ¿Quién no querría una sorpresa así? ^^ Espero el siguiente capítulo pronto.
    ¡SE MUY FELIZ! :):)

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    1. Gracias :)
      Me alegro de que te haya gustado el blog y todo, sí la verdad es que hay propblemas pra lo de ser miembro pero tienes un gadget arriba de todo a la derecha que te lo explica :))
      Besos!

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  2. Muy bonito lo que has escrito, la última frase me ha encantado.
    Saludos Infinitos.

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    1. Graciaaas :)
      Me alegro de que te haya gustado :))
      Besos!

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  3. Tienes un gran talento para la escritura! Me gusto mucho. Sigue así :D
    Abrazos

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¡Bonjour! Antes de nada muchísimas gracias por haberte pasado por mi blog, espero que te haya gustado. También espero que comentes ya que estaré encantada de resporderte.
Un besazo enorme♥

-'Ser o no ser, he ahí la cuestión'