lunes, 30 de diciembre de 2013

Mi historia-Capítulo 1

Todo ha cambiado en los últimos días, desde la muerte de mi hermana Kate ya nada había sido igual. Ese 25 de agosto fue peor de lo que hubiéramos imaginado. Yo había llorado más que nunca, también mis padres y los tres casi que ni hablabamos ya, y encerrada en mi cuarto todos los días, no hacía otra cosa que enfrascarme de lleno en mis libros y en mi música. Ya no escribía, no me venía inspiración, ya no pensaba como antes. Hasta el tiempo, que estaba gris a pesar de estar a principios de septiembre, parecía que nos acompañaba en la pena.
Pronto empezaría otro año de instituto. No quería que mis compañeros se enteraran de lo de mi hermana, vendrían todos a consolarme y no me gustaría mucho, a veces, y más en los peores momentos, necesitaba estar sola. La única que lo sabe es mi mejor amiga, Annie, con la que comparto todo.
Es ese momento cuando decido levantarme de la cama, me pongo mis zapatillitas super calentitas y decidí bajar a desayunar, como me imaginaba no había nadie, el día era gris, como los anteriores, parecía que nada cambiaba por ahora. Decidí prepararme un vaso de leche caliente con nesquik, dos tostadas de mantequilla y mermelada y un vaso de zumo de naranja, mi favorito. Me senté en la mesa y empecé a volverme a sentir mal, triste de nuevo, ese día era solo uno más de todos en los que me había sentado sola en aquella mesa, tanto para desayunar, como para comer o para cenar.
Subí a mi cuarto a prepararme, dentro de poco llegaría Annie que me insistió un montón en hacerme una visita. Decidí ponerme unos vaqueros y una sudadera.
A las 12:00 llamaron al timbre, esta Annie era siempre tan puntual... Abrí la puerta y lo primero que vi fue a mi gran amiga Annie, con sus vaqueros de siempre y esa cazadora de cuero que le había regalado por su cumple, también llevaba sumelena pelirroja suelta, nos miramos un momento y se abalanzó sobre mi dándome un abrazo de los grandes, yo le respondí al abrazo y, sin poder evitarlo, noté como empezaban a salirme lágrimas de los ojos. Entramos en el salón y nos sentamos en el sofá.
-Al fin te veo Amy, te echaba ya mucho de menos-me dijo Annie con su sonrisa más calmada.
-Yo también te he echado de menos.
-Siento mucho lo de...-se paró en seco, sabía que se sentía incómoda pero como lo entendí y le respondí:
-Gracias, pero cambiemos de tema por favor.
-Vale pues te voy a contar una cosa que me pasó este verano-por como empezaba a emocionarse yo ya deducía que tenía algo que ver con algún chico.-Estaba yo en un hotel, en la pisicina más concretamente y empecé a hablar con un chico que se había acercado a mí. Hablamos y hablamos toda la tarde y fue cuando descubrí que se iba a venir a mudar aquí y iba a ir a nuestro instituto. Se llama Lian y es super majo y guapo pero ya está pedido por mí eh, ni se te ocurra intentar gustarle-y me lanzó su mirada asesina.
-Está bien, está bien, lo he entendido. A Lian ni se le toca-digo yo con las manos en alto.
-Así me gusta. Por cierto, el otro día quedé con Penny, Emma, Susan, Esther y Eli. Querían invitarte pero les dije que estabas enferma por ese tema.
-Ah vale, gracias, no quiero que se enteren.
-Ya me lo dijiste pero, ¿por qué?-me preguntó Annie.-Es decir, son tus amigas.
Esa era una buena pregunta.
-Pues es que no estoy segura. Siento como si... como si no me quisiesen de verdad, como que cuando tenga un problema no me ayudarán mucho, y si vienen a consolarme que lo hacen por obligación y no porque quieren ¿y sabes? A mi me gusta que la gente lo haga porque quiere.
-Ya, te entiendo. Bueno, ¿que te parece si ahora nos vamos a dar una vuelta y a comer algo por ahí?
-Pues mira me parece genial porque mis padres no están en casa y paso de hacerme la comida.
Llegué a las ocho a casa. Dejé mis cosas y me dirigí a la cocina donde estaban mis padres cenando, siempre cenábamos a las ocho, tempranito, como en los últimos días estaban en silencio.
-Hola-dije para romper ese incómodo silencio.
-Hola-respondió mi madre. Miró para mi y descubrí entonces que sus ojos estaban rojos, como en los últimos días. Llevaba el pijama que le había regalado yo por su cumple.
Cené rápido para no tener que soportar ver a mi madre tan mal y subí a mi cuarto. Me acosté en mi cama y cogí el libro que estaba leyendo, Los juegos del hambre, y empecé a pensar como Gale, a veces me gustaría escapar de todo, los dos juntos, solo que me faltaba ser valiente y Gale, fue entonces cuando me quedé completamente dormida.

2 comentarios:

¡Bonjour! Antes de nada muchísimas gracias por haberte pasado por mi blog, espero que te haya gustado. También espero que comentes ya que estaré encantada de resporderte.
Un besazo enorme♥

-'Ser o no ser, he ahí la cuestión'